dissabte, 9 juny de 2012

RUSIA Y SIRIA

 
putinEl presidente ruso Vladimir Putin siguió firme en sus posiciones sobre Siria, descartando toda nueva sanción de la ONU contra el régimen de Bashar al Asad así como la salida del dirigente sirio, durante sus visitas del viernes a Berlín y luego a París.
Putin compartió los temores de la canciller Angela Merkel y del presidente François Hollande de ver a Siria hundirse en una guerra civil.
El presidente ruso puso en duda el viernes en París en conferencia de prensa conjunta con Hollande la eficacia de las sanciones que serían tomadas por el Consejo de Seguridad de la ONU contra el régimen sirio, opción defendida por su homólogo francés.
“Las sanciones están lejos de ser siempre eficaces”, declaró Putin. El presidente ruso reiteró su apoyo a la mediación de Kofi Annan y dijo que es “contraproducente declarar que su misión está condenada al fracaso”, añadió.
Rusia se opone hasta ahora a cualquier tipo de acción contundente del Consejo de Seguridad contra Siria, entre ellas la imposición de sanciones a nivel de la ONU.
Desde hace más de un año, Rusia y China, que disponen de un derecho de veto, bloquearon cualquier acción fuerte del Consejo de seguridad de la ONU sobre el caso sirio.
“No hay solución posible” en Siria sin “la salida” de su presidente Bashar al Asad, afirmó Hollande. “El régimen de Bashar al Asad se comportó de manera inaceptable, intolerable. Cometió actos que lo descalifican”, declaró el presidente francés.
Hollande dijo que esa salida de Asad es una condición “previa para la transición política”.
Pero su homólogo ruso descartó de su lado la salida del presidente sirio como una condición previa a la solución. “Si se se retira del poder el presidente en ejercicio, ¿creen ustedes que habrá un bienestar total en ese país?”, preguntó Putin.
Putin, que inició el 7 de mayo un tercer mandato de presidente después de los de 2000 a 2008, se encontró con su homólogo francés, elegido el 6 de mayo, para una entrevista y una cena de trabajo en el Elíseo. Después de una etapa en Berlín, se trató del primer encuentro entre ambos.
En Berlín la canciller alemana Angela Merkel y el presidente ruso Vladimir Putin se mostraron el viernes a favor de una “solución política” en Siria, en donde aparecen elementos “precursores” de una guerra civil, según el mandatario ruso.
Al final de su encuentro con Merkel, Putin aseguró que no se podía “hacer nada por la fuerza” en Siria, donde la reciente matanza de Hula (centro) suscitó indignación a nivel mundial.
“Expresamos ambos nuestra convicción de que hay que encontrar una solución política” a la crisis en Siria, declaró la canciller, asegurando que su visión sobre la situación en el terreno “no es diferente”.
Merkel subrayó la voluntad común de asegurar la estabilidad en la región, postura con la que se diferencia de Estados Unidos, que tiene un discurso más virulento hacia Rusia.
Alemania tiene importantes intereses en Rusia, su principal socio comercial y del que depende gran parte del suministro de gas que consume el país.
Rusos denunció además la responsabilidad de los Estados Unidos de la violencia en Siria, donde al menos 45 personas murieron este viernes.
A pesar del indefectible respaldo de Moscú al régimen del presidente sirio Bashar al Asad, Putin aseguró que su país no apoya a ninguna de las partes que se enfrentan en Siria y desmintió que Rusia entregue a ese país armas utilizables en una guerra civil.
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que el jueves cuestionó directamente a los rusos al estimar “que su política contribuirá a una guerra civil”, acusó este viernes a Moscú de haber entregado armas al régimen sirio y expresó su “seria preocupación” sobre el tema.
A esto, Moscú respondió casi de inmediato a través de un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores en el que afirma que la matanza de Hula es el resultado de la ayuda financiera extranjera y de la entrega de armas a los rebeldes sirios.
(Con información de AFP)
 

Putin a Hollande: ‘Bashar Al Asad ha visitado más París que Moscú’


Putin HollandeFrançois Hollande y Vladimir Putin quieren una solución política para Siria. Los presidentes francés y ruso mostraron su acuerdo sobre ese punto durante la rueda de prensa celebrada tras su reunión de esta noche en el palacio del Elíseo. Sin embargo, no lograron acercar posiciones sobre el mejor modo de evitar un recrudecimiento del conflicto en aquel país que degenere en guerra civil y termine por desestabilizar esa zona sensible de Oriente Medio.
“Ambos coincidimos en que hay que buscar urgentemente una solución política para Siria, pero tenemos puntos de vista divergentes sobre las responsabilidades y la salida de Bashar Al Asad, que yo considero indispensable para la transición”, resumió el jefe del estado galo. Su homólogo ruso, por su parte, se mostró preocupado por “la radicalización de la situación” y señaló que “las sanciones no siempre son eficaces”.
Se notaba cierta tensión entre los dos mandatarios, que anunciaron futuras reuniones bilaterales para seguir tratando temas de cooperación económica. Acaso estaba motivada por esas declaraciones realizadas por Hollande días atrás insinuando que “una intervención militar en Siria no debía ser descartada”. O quizá es que a Putin no le había sentado bien la aprobación, unas horas antes, por parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de una resolución condenatoria del régimen sirio, contra la que sólo votaron negativamente tres de 41 miembros: China, Rusia y Cuba.
“Esta votación demuestra una vez más el aislamiento del régimen de Damasco, al que nadie puede ya avalar la barbarie”, señaló el ministro galo de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, en un comunicado difundido por el Quai d’Orsay poco después de que el avión de Putin aterrizara en París procedente de Berlín, con se había producido un encuentro similar con la canciller alemana Angela Merklel.

Manifestación a las puertas

“Putin, Bashar: basta de represión”, le gritaban los manifestantes parisinos cuando su comitiva cruzó el puente parisino de Alejandro III rumbo a la cena en el Elíseo. Al mediodía, una insólito anuncio de la ONG Human Rights Watch (HRW), publicado a página en el diario Le Monde y escrito en ruso, se dirigía a él solicitándole respetuosamente que “modifique su política de apoyo al régimen sirio”.
Pero Putin, por el momento, sigue remiso a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Siria. Respecto a las matanzas de civiles efectuadas en los últimos meses por el ejército de Al Asad, preguntó “¿cuántos civiles han muerto a manos de los rebeldes? También muchos”. Y para defender su postura puso el ejemplo de la Libia post Gadafi: “Un país con serios problemas de los que ahora la prensa no dice nada”.
 
El dirigente ruso indicó igualmente que su país “no tiene ningún interés estratégico en Siria ni una relación especial con dicha nación”. “¿Acogería usted a Bashar Al Asad en Rusia si este exilio sirviera para iniciar un proceso de paz y transición político?”, le inquirió un periodista.
“Bashar Al Asad ha visitado más París que Moscú”, respondió visiblemente molesto. “Sobre eso no tengo la menor responsabilidad”, se defendió Hollande. “Forma parte de un pasado superado”, añadió en clara referencia a su antecesor, el presidente conservador Nicolas Sarkozy, a quien venció en las urnas el pasado 6 de mayo.

Contrainjerencia