dijous, 28 de febrer de 2013

El cristianismo y la guerra. Parte I




La importancia, el apoyo y recurso a la guerra durante la época cristiana no fue ni ha sido un asunto menor, y ya desde su mismo origen.
La propaganda bélica impulsada por los sacerdotes ha tenido siempre una gran importancia, con el cristianismo este papel incluso se realzó. Desde entonces se han repetido durante siglos similares argumentaciones y justificaciones,  que condujeron a una ola  incesante de violencia en la historia de la humanidad. El patriarca de Armenia, Wrthanes, como tantos patriarcas, sumos sacerdotes y papas buscaron pretextos y consuelos para las guerras:

«Consolaos en Cristo, porque los que murieron han caído por la patria, por las iglesias y por el consuelo de la santa religión,… (1)
Las apologías de la guerra y sus justificaciones fueron parte de la doctrina impartida por los Padres de la Iglesia desde sus comienzos:
El padre de la Iglesia Ambrosio había celebrado ya una patética insti­gación a la guerra, y el padre de la Iglesia Atanasio había manifestado que en la guerra era «legal y loable matar adversarios»(2)
Agustín de Hipona, San Agustín (354-430 DC), uno de los filósofos que se enseñan a todos los jóvenes en los centros educativos, era otro ferviente defensor de la guerra y de la obediencia al poder:
Puesto que «su modo de proceder» es «evitar la de­cadencia moral humana por medio de las guerras»

…los soldados cristianos deben obedecer inme­diatamente si él les ordena: «¡Desenvainad la espada! ¡Marchad contra ese pueblo!».

«No hay nada tan útil para el alma como la obedien­cia»(2)
Y aleccionaba sobre cómo los soldados o guerreros deben evitar cualquier reticencia o escrúpulo para matar:
Según Agustín, el soldado puede y debe matar sin cargo de concien­cia, ¡en ciertos casos, incluso en una guerra de agresión! Quien participa en esas confrontaciones deseadas por Dios «no peca contra el quinto mandamiento». Ningún soldado es un asesino si mata a seres humanos por orden del legítimo ostentador del poder, «antes bien, si no lo hace, es culpable de contravenir y menospreciar la orden»(2)
Estas “enseñanzas” se inculcarían durante muchos siglos a muchos soldados que luego cometerían crímenes terribles con ese respaldo "moral". Ocurrió por ejemplo en el régimen nazi de principios-mediados del siglo XX,  en la dictadura Argentina de fines de siglo o en la guerra de África por parte de España de comienzos.(3)
El concepto de “Guerra justa” o “Bellum iustum” lo incorpora al cristianismo también San Agustín. Esta expresión y pensamiento propagandístico ya había sido usado antes por los romanos, por ejemplo por Cicerón.(2) Dicho concepto, el de justicia, no ha dejado de invocarse desde entonces, podemos recordar el caso de la invasión a Libia en el año 2011.(4)



Extracto de la obra: Mikel Itulain. Justificando la guerra. 2012.

 Notas:

   (1)  Karl Heinz Deschner. Historia Criminal del Cristianismo. Los orígenes, desde el paleocristianismo hasta el final de la era constantiniana. Barcelona: Ediciones Martínez Roca, pp 174-178, 229. 1990.
   (2)   Karl Heinz Deschner. Historia Criminal del Cristianismo. La época patrística y la consolidación del primado de Roma. Barcelona: Ediciones Martínez Roca, pp 101-141. 1991.
(3) Mikel Itulain. La guerra de África relatada por Ramón J. Sender.Parte I. Enlace
(4) Mikel Itulain. Justificando la barbarie contra Libia. Enlace.