dimecres, 10 de juliol de 2013


Declaración con ocasión de cincuentenario de la unidad africana.
 

« Nosotros, Jefes de Estado y de Gobiernos africanos reunidos en Addis-Abeba, Etiopía, convencidos de que los pueblos tienen el derecho inalienable de decidir su propio destino ; conscientes del hecho de que la libertad, la igualdad, la justicia y la dignidad son objetivos esenciales para el logro de las aspiraciones legítimas de los pueblos africanos ; sabedores de que nuestro deber es el de poner nuestros recursos naturales y humanos al servicio del progreso general de nuestros pueblos en todos los campos de la actividad humana… »
¿Qué queda hoy de aquella Carta redactada por Modibo Keita y Sylvanus Olympio y firmada por treinta jóvenes países el 25 de mayo de 1963? La Carta marcaba el nacimiento de la OUA, que no pudo llevar a cabo la unidad continental. Cincuenta años más tarde, la Unión Africana sustituyó a la OUA, pero África continúa luchando por su soberanía plena. Sigue enredada en una división internacional del trabajo injusta mantenida por un orden imperialista que se interpone de manera clara contra el panafricanismo. Un informe reciente del Ministerio de Defensa francés considera que el panafricanismo es una amenaza para los intereses occidentales.
Con ocasión de este 50ª aniversario, nosotros, ciudadanos-as africanos-as, alemanes-as e internacionalistas, exigimos pasar definitivamente las páginas de los siglos XIX y XX que aún perduran en materia de recolonización. En 1885, en Berlín, se sellaba para el capitalismo, en detrimento del Congo, el primer espacio de libre cambio que iba a permitir nuevos entendimientos coloniales para la división del continente. En 2013, AFRICOM decide en Stuttgart extenderse en África mientras que los conflictos geopolíticos, económicos y geoestratégicos minan más que nunca el continente. Alemania, que tanta experiencia tiene en cuestión de guerras, está también habitada por ciudadanos-as que las reprueban y que son solidarios con nuestro esfuerzo anti-militarista. Aspiramos todos y todas a la paz, a la soberanía y a la solidaridad.
En la línea de una política expansionista y agresiva en África, el mando general de los EEUU para África, AFRICOM, creado por la administración Bush Junior, pretende proteger la seguridad nacional de los EEUU reforzando las capacidades de defensa de los Estados africanos contra amenazas transnacionales y permitir en el continente un entorno favorable al desarrollo armonioso. Intenta establecer una base sobre el continente africano al transferir el AFRICOM, situado desde 2008, en Stuttgart. Ahí está también acantonada la US Marine Force Africa (MARFORAF), que coordina los ataques militares y las maniobras en el continente.
Esta perspectiva de una base de AFRICOM en África, por el momento rechazada por la mayoría de los países del continente, ha seducido a algunos pocos estados. Se impone por la vía del hecho consumado, a medida que progresa la estrategia de adoctrinamiento, de cercamiento, de asedio y de difusión en el continente mientras se mantienen vivos diversos focos de tensión. En efecto, AFRICOM, las disposiciones de la OTAN e iniciativas unilaterales de ciertos países de la OTAN como Francia se plantean por el interés exclusivo de los países del centro y sus aliados locales. Esta base sólo apunta a asegurar, de forma duradera y para sus propios fines, nuestra materias primas y nuestro espacio estratégico frente al apetito de las potencias emergentes del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) y nuestra propia perspecticva de unidad. Ninguno de esos países de la OTAN necesita una base militar tan grande en África. No sólo disponen de varias bases y facilidades, sino que además van donde les parece sobre el continente, conforme a las cláusulas bilaterales y otros arreglos semejantes. La mayoría de los países africanos han sido sometidos por las fuerzas de estados imperialistas, sus milicias privadas y otras compañías de seguridad. Esas fuerzas, además, alimentan directa o indirectamente el peligro terrorista que prospera bajo el manto del subdesarrollo. Si no, se las ingenian para frenar los avances democráticos como en África del Norte, fragilizando ciertos países o sosteniendo por medio de países aliados de Oriente Medio regímenes retrógrados. La tutela de nuestros países está muy avanzada, a causa de la desestructuración tras tres decenios de ajustes estructurales, de abandono por parte del Estado de sus compromisos, de la gobernanza empresarial, de diversión democrática y de despolitización. A nivel militar, los países africanos están dispersos, fragilizados y desunidos en cuanto a los retos de ocupación en países como, entre otros, el Congo, Costa de Marfil, Libia y Mali. El chantaje de inestabilidad amanaza tanto a Sudán como a Egipto, Nigeria, Túnez, República Centroafricana o Argelia. En el campo de operaciones, la ONU está siendo instrumentalizada, dejando las acometidas más intensas a las fuerzas de la OTAN. La apariencia de unidad de los países africanos militarizados en estas misiones lo es sobre todo en la estela del imperialimo. Treinta y seis países del continente han sido ya enviados a Whasington para formar la « próxima generación de líderes del sector de la seguridad » (ACSS-Adrican center for Strategis Studies). Estos altos graduadaos vienen a insertarse en un dispositivo de refuerzo de las capacidades operativas y militares bajo el Theater Security Cooperation programs (TSCP) del AFRICOM. El Africa Contingency Operations Training and Assistance (ACOTA) program completa estos programas de formación de la tropa y se insinúa hasta en la formación multilateral de pacificación de la ONU. Desde hace una década, una cantidad siempre mayor de ejércitos africanos participan anualmente en las maniobras FLINTLOCK de lucha antiterrorista en África del Norte y Occidental. AFRICA ENDEAVOR constituye por su parte una maniobra en el sector de la comunicación de inteligencia. CUTLASS EXPRESS son maniobras marítimas que pretenden contener los tráficos de todo tipo en África del Este y el Océano Índico.
Desde luego, existe una inseguridad inhabitual en el continente como para pretextar tantos lances belicosos. Cada vez más, núcleos de naturaleza terrorista o aventureros políticos disponen de su propia agenda, dañando tanto al « orden mundial » como a los países africanos. Pero son epifenómenos. Casi siempre, los orígenes de los conflictos que estas potencias dicen frenar proceden del fracaso del desarrollo y de la pobreza, de las incidencias de sus propias políticas, de la delincuencia y tráficos surgidos de conflictos duraderos, de la instrumentalización del desorden, de intereses ligados a sus Juniors. Los Juniors son pequeñas empresas multinacionales que se incrustan en las nebulosas de las rebeliones o de los terrosistas para acceder a los recursos. Los tratos con fuerzas extranjeras, que vienen después a « liberar » las zonas en contienda, forman parte de la estrategia de seguridad que justifica la militarización. Varios regímenes políticos de nuestros países participan en esta forma de bandolerismo, o están sometidos a los chantajes de las condiciones de liberalización de los recursos extractivos.
La tutela impuesta a nuestros ejércitos nacionales, o lo que queda de ellos, y la perspectiva de ver el desembarco en África de la base de AFRICOM, así como el recrudecimiento de las intervenciones militares francesas u otras hipotecan cualquier intento de integración africana real. África se está insertando progresivamente y a la fuerza bajo el paraguas de la OTAN. AFRICOM ayuda a la OTAN, y recíprocamente, sin que sean ya discernibles sus matices. A principios de este mes de mayo, el secretario general de la OTAN, Rasmussen, recibió en Washington el « Distinguished Leadership Award » del Consejo Atlántico. Tanto AFRICOM como la OTAN dividen en zonas el continente, sofisticando una política que viene de lejos. Las cortapisas a las independencias y el derrocamiento de regímenes progresistas ; el fracaso de la lucha contra el apartheid ; los movimientos erráticos de la política norteamericana en Somalia y en Sudán y sus tratos con Al Qaeda y los atentados jihadistas anteriores a los del 11 de septiembre y la política llamada aniterrorista que derivó de todo ellos han sido algunos momentos históricos de esta situación. En 2002, fue la iniciativa pansaheliana anti terrorista con cuatro países del Sahel. Tres años más tarde es llevada a la TSCTI Trans-Saharan Counter-Terrorist Initiative, que añade cinco países más. La EACTI East Africa Counter-Terrorist prolonga todo ello hacia África del Este englobando a seis países más. En ese mismo año de 2005, la OTAN asistió a la Unión Africana en Darfour. Dos años más tarde, confecciona el estudio que será la matriz de las brigadas de las FAA, Fuerzas Armadas en Espera (de sus siglas en inglés), que supuestamente han de mantener la paz continental y que sería operativa en 2015. Esto implica una negación de la soberanía continental. La OTAN y AFRICOM no necesitan en realidad más que su actual oficial de conexión militar de alto rango (SMLO), que actúa como punto de contacto de las actividades con la Unión Africana.
Debemos generar con urgencia un impulso internacionalista y panafricanista con el fin de que nuestras élites y nuestros pueblos comprendan que la militarización de África es un callejón sin salida. No hace más que atizar y atraer los conflictos. La soberanía de África pasa por el demantelamiento de todas las bases extranjeras, por la llegada de un ejército continental dedicado únicamente a la defensa de nuestro territorio y al mantenimiento de la paz, al estilo de Africa Pax. Esto supone una integración continental autocentrada y dirigida hacia el progreso social que justamente va a contracorriente de la cooptación y la transformación de nuestros ejércitos en supletorios. Éstos se encargan de sofocar los conflictos casi siempre instrumentalizados por el « orden mundial » para el acceso a los recursos naturales. Debemos ante todo contar con nuestra propia unidad, y con la defensa de los intereses de nuestros pueblos y no esperar que la OTAN o AFRICOM lo harán por nosotros. Sólo así podremos asegurar el control de nuestros propios recursos y que el desarrollo integral del continente se concrete al fin.
Todas y todos por la repolitización ciudadana y panafricana de nuestra juventud.
AFRICOM go home, África para los africanos y africanas.
No más bases extranjeras ni en Alemania ni en África.
No a la militarización terrorista y a la presencia de bases extranjeras, desde Chagos a Diego Garcia pasando por Libreville, Sao-Tomé , Ceuta, Ndjamena, Djibouti o Tripoli.
No al asalto generalizado a los recursos naturales y tierras agrícolas africanas por parte de las multinacionales.
No a los dirigentes que subordinan a África al imperialismo.
Por una transformación democrática y popular de la UNION AFRICANA.
Viva la descolonización definitiva del África unida e indivisible.
Africanas, africanos, amigos-as internacionalistas, en pie para la defensa del continente africano.
 2.http://www.africom.mil/Content/CustomPages/ResearchPage/pdfFiles/2013%20AFRICOM%20Posture%20Statment.pdf

 3.  Africa Pax: 
Une solution aux problèmes de gestion et de règlement des conflits
en Afrique, applicable en zone interlacustre, GRIL