dissabte, 8 de juny del 2013

Opinión
Coral Bravo

Coral Bravo
Retazos
Mafia y picaresca
“Nos gobierna la mafia” era la portada del pasado enero de la revista El Jueves. Y es que
seguir la actualidad política en este país se está convirtiendo en una verdadera escuela de picaresca y criminología. Los titulares que nos regala la actualidad, día a día, nos informan sobre ruindades y fechorías mil; cualquier cosa imaginable que no sean actuaciones concretas por parte del Estado destinadas al bien común y democrático. Esto último, con el actual gobierno, parece que pasó a la historia.
Cualquiera que pretenda volverse experto en las técnicas y artes mafiosas no tiene más que seguir la actualidad política y social en España. Aprenderá a mentir, a engañar, a hacer donaciones millonarias al clero mientras empobrece a marchas forzadas a los ciudadanos, a crear redes corruptas, supuestas financiaciones fraudulentas e ilegales, a fundar asociaciones satélites para camuflar subvenciones, a inventar mil modos y maneras de estafar el dinero público, a vivir en el lujo disparatado a cargo del dinero ajeno, a recibir regalos millonarios de tramas de guante blanco, a choricear a diestro y siniestro en nombre de la divinidad o de la supuesta realeza, a abrir cuentas millonarias en paraísos fiscales, a pagar comuniones a destajo sin soltar un duro, a tener en el garaje coches de superlujo fantasmas, a construir aeropuertos fantasmas, valga la redundancia; a mover cuentas de dinero negro controladas por tesoreros con aspecto de amigo íntimo de Al Capone; me refiero, como todos intuirán, al ex tesorero del PP, quien, por cierto, llegó a ingresar en Suiza 3,8 millones de euros en efectivo; a recibir y entregar comisiones a destajo a cambio de favores, a mantener en el poder a gobiernos que no hay por donde coger si no es con pinzas esterilizadas (y con mascarilla)…
¡¡Eso sí!! La moral, lo primero; como manda el patriotismo, la religión y la tradición. Y en nombre de esa su moral, a empobrecer y conducir hacia la desesperación a los ciudadanos. A dejarles sin trabajo. A robarles el futuro. A hacer que se suiciden porque pierden sus casas, a hacer que enfermen y mueran los que son inmigrantes, o pobres, o parados, porque la sanidad ha dejado de ser universal y está siendo desmantelada. Total, la salud que importa es la de los ricos, y esos ya tienen la privada, un gran negocio. Además, siempre pueden acudir al rezo, la mejor terapia de relajación para las mentes desquiciadas.
Y a dejarnos de tanta educación pública y tanta pamplina, que la buena es la religiosa, la que idiotiza y adoctrina, y a ésa hay que subvencionarla con el dinero de todos, que es la que formará a los futuros adeptos acríticos al sistema neoliberal. Y a meter religión en lugar de filosofía en la pública, que los filósofos no son de fiar. Y a comer yogures caducados, y a ducharse con agua fría, que hay que ahorrar energía. ¿Y ese despilfarro de las ambulancias y el agua gratis a los enfermos? Y los niños, al cole con las tarteras ¿a dónde iríamos a llegar? Y las pensiones, a revisarlas, que importa un pimiento que el 12% de los pensionistas no puedan ni costear sus medicinas ¿Qué es eso de pagar dinero a enfermos, a discapacitados, a pensionistas, que no rinden y no nos aumentan los ingresos de las arcas públicas? Casi mejor que se mueran, y no sean una carga para el país ¡Con lo caros que están el Moët & Chandon, los yates y el caviar iraní!
¿Y la cultura? Ah ¡la cultura! Esas mandangas del cine, del teatro, de la música, de la literatura, del arte…; eso es cosa de cómicos y titiriteros. A subirles el IVA y a dejarles sin subvenciones, y a cerrar cines y teatros, que el cine y el teatro no dan dinero; que, además, la gente que piensa mucho sólo da problemas y lo cuestiona todo, y hasta se vuelven ciegos o tontos, que ya nos lo decían los curas y los maestros nacional católicos. Pensar, lo justo, que hay que ahorrar en sanidad. Cultura son los toros; eso sí es cultura, y arte. Donde se ponga una buena estocada bien sangrante, cuanta más sangre mejor, en el lomo de un buen miura que se quiten esas milongas de Kafkas, Byrons, Baudelaires o Dostoievkys.
España, como dios manda, y volverá a ser la que era, la España cañí anhelada y patria. La España de mantilla y sacristía. La España devota de Frascuelo y de María.
Así las cosas, parece haber resucitado en todo su esplendor la picaresca del XVII. La diferencia es que aquellos pícaros de hace cuatro siglos luchaban por sobrevivir a la miseria. Los de ahora no ven fin a su ambición a costa de la miseria ajena.

¡Ay, si Quevedo levantara la cabeza!

Coral Bravo es Doctora en Filología